Habla víctima de atraco en bus que viajaba de Bogotá a Sogamoso

Lo que había comenzado la noche del jueves como un viaje normal en uno de los buses que salen desde la terminal de transportes de Bogotá con destino a Sogamoso, se convirtió en el susto de sus vidas para los 30 pasajeros que se dirigían a Boyacá.

“Yo tomé el bus cerca de las 7:10 de la noche a las afueras del terminal del Norte, porque coincidencialmente el bus iba saliendo cuando yo llegaba. Me subí al vehículo que iba casi lleno, pagué mi pasaje al tiqueteador que no me quiso dar tiquete y me ubiqué en una de las últimas sillas de atrás que eran unas de únicas que iban libres”, dijo este boyacense quien pidió la reserva de su identidad.

Su relato continúa explicando que, como es tradicional, en la inspección de Briceño, en Sopó, el conductor se orilló y paró en el sitio donde hay como un punto de chequeo de estas empresas de transporte y que ahí se subieron tres hombres que portaban prendas muy parecidas, aparentando ser trabajadores de alguna empresa: jean, camisa azul claro, gorra y tapabocas negro.

“Se ubicaron estratégicamente: uno en los primeros puestos, otro en la mitad del bus y el otro al final del vehículo perteneciente a la empresa Gacela del servicio Expreso Paz de Río, con placa XJB279 y número interno 124”, cuenta el joven tunjano quien trabaja en Bogotá y viaja todos los fines de semana a la capital boyacense, sin haber tenido nunca que enfrentar una situación como esta.

El pasajero continúa su relato asegurando que dos situaciones le llamaron la atención: la primera que ninguno de los tres pagó pasaje, ni les hicieron tiquete al abordar el carro y la segunda, que alcanzó a escuchar cuando el hombre que se había sentado cerca suyo le preguntaba al señor de al lado para dónde iba ese bus, “¿es decir que se subieron y no miraron el aviso?, ¿no sabían para dónde iban?”, esto está muy raro se dijo a sí mismo.

“Y efectivamente, cuando transitábamos entre Tocancipá y Gachanchipá, lo tres se levantaron de sus sillas y el que iba adelante le pidió al chofer que prendiera las luces del bus, mientras los otros nos gritaban groserías y nos decían que si no queríamos que nos pasara nada, les obedeciéramos, mientras nos encañonaban cada uno con un arma: dos revólveres y una pistola”, aseguró.

El joven tunjano entonces tiró su celular bajo la silla en la que iba y alcanzó a acomodar su maleta en la que llevaba el computador y otras pertenencias con los pies bajo la silla de al frente.

“De repente el delincuente que iba cerca de mí se acercó y me pidió el celular, le dije que se me había caído debajo de la silla y de inmediato con la cacha del revolver me pegó un golpe en la cabeza y me dijo que no me hiciera el avispado y que le entregara la plata que llevaba”, dice y añade que se metió la mano al bolsillo y sacó un billete de 10.000 y volvió los bolsillos al revés y que le dijo que era lo único que tenía.

Y continua, explicando que en ese momento todo era un caos ya que había gente que entró en pánico como una señora de unos 60 años que clamaba que no la mataran y seguidamente recuerda que el atracador le pidió la billetera a lo que él se opuso y recibió otro golpe en la cabeza.

“Entonces saqué la billetera y le dije que se llevara toda la plata pero que me dejara los documentos, le entregué como 250 mil pesos que tenía y me dejó la billetera. Creo que por lo menos tres personas más fueron golpeadas por los delincuentes, incluido uno que quedó herido en la cara”, añadió.

Y continuó explicando que fueron como 10 eternos minutos en los que les arrebataron maletas, computadores, plata, joyas, celulares y demás pertenencias mientras les exigían que no los mirarán a la cara.

En medio de gritos los ladrones siempre intimidaron a los pasajeros para que mantuvieran la cabeza agachada entre sus puestos y luego obligaron al conductor a detener el bus en una zona solitaria y se bajaron del vehículo, no sin antes amenazar al chofer para que siguiera su camino.

“Los que quedamos con celular comenzamos a insistir a la línea 1,2,3 sin lograr que nos respondieran. A mí finalmente me respondieron y me dijeron que ya me atendían y ahí me dejaron hasta que se cayó la llamada. Tuvimos que reclamarle al chofer del bus porque ya llevaba como 20 minutos después de que los ladrones se bajaron y él seguía a toda velocidad como si nada, ni siquiera nos preguntó cómo estábamos ni nada. El manejo que le dio a la situación, tanto él como la empresa Gacela fue pésimo”, comentó esta víctima del robo y de agresiones físicas.

El conductor finalmente fue a parar en la estación de peaje El Roble, donde dieron aviso a las autoridades de lo sucedido. Al parecer, los asaltantes pertenecen a una banda que viene atracando pasajeros en buses de transporte público en las afueras de Bogotá. 

El vehículo dentro del que viajaban también mujeres y ancianos, que cubría la ruta Bogotá – Tunja – Sogamoso, entonces fue obligado por las autoridades a regresarse a Briceño para que los pasajeros pusieran la denuncia.

“Entre los pasajeros viajaban también dos turistas desde Popayán e iban para Villa de Leyva y a ellos también les quitaron todo”, afirmó el hombre.

Usuarios de la ruta entre Sogamoso y Bogotá, al igual que la senadora Carolina Espitia le exigen a la Policía Nacional fortalecer la vigilancia en la doble calzada entre Boyacá y la capital del país, a raíz del robo del jueves pasado.

fuente: Boyacá Siete Días

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