Las manifestaciones iniciaron la noche del 25 de agosto desde las 7:30 en todos los barrios de Tunja, en donde familias completas salieron, incluso en pijama, a las calles golpeando tapas de ollas, tarros, sartenes y cacerolas.
Ese domingo en la mañana, el presidente de la República, Juan Manuel Santos restó importancia a las protestas y manifestaciones que tenían lugar en diferentes departamentos, asegurando: “los bloqueos son minúsculos”, y “ese tal paro nacional no existe; hay algunos sectores de algunos departamentos que tienen legítimas reclamaciones que están pidiendo ayuda del Estado, de forma legítima”.
Declaraciones que enojaron y ofendieron a los campesinos de todo el país, pero especialmente a los boyacenses. Los habitantes de Tunja manifestaron su inconformismo con esta protesta pacífica a la cual se unieron habitantes de 15 municipios aledaños a la capital boyacense. En su momento se calculó que unas 50.000 personas en Boyacá se unieron en este cacerolazo que en Tunja terminó en la plaza de Bolívar.
El golpe de las cacerolas, junto a canticos y arengas fue un espaldarazo a los campesinos que hacían parte del paro agrario en Boyacá y en el país, a la vez rechazaron los actos violentos tanto de manifestantes como de la Fuerza Pública.
En esa ocasión no se realizaron bloqueos de vías, ni tampoco se presentaron enfrentamientos de la comunidad con la Policía, ni con el Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad), tal como se había presentado en días anteriores.
Medios de comunicación informaron aquella vez que este, era un suceso sin precedentes, donde los boyacenses sin importar edad, posición social, nivel de estudio se unían en una sola voz a respaldar a sus campesinos y a través de las diferentes publicaciones se admiraba la tenacidad de los campesinos boyacenses, quiénes con gallardía se enfrentaban a la fuerza pública reclamando sus derechos. Frases como; “y todavía preguntan, que cómo ganamos la Batalla de Boyacá”, se hicieron viales en las redes sociales.
Los manifestantes expresaron la necesidad de “crear una política agraria que incluyera a paperos, lecheros, fruticultores y cultivadores de clima frío”, así como de poner fin a la violencia que empleaba la fuerza pública para reprimir y atacar a quienes apoyaban el Paro.El gran paro en Colombia comenzó el 19 de agosto del 2013 y fue promovido inicialmente por el sector agrario, después se sumaron paulatinamente los trabajadores de transporte, salud, educación y la sociedad en general.
