Hasta los piques ilegales afectan al páramo El Rabanal, en Boyacá

Sumado a las denuncias que señalan actividades de minería ilegal en este ecosistema, la CAR tuvo que poner freno por las “competencias” que estarían afectando la calidad del agua que surte a varios municipios del departamento.

La CAR ordenó la suspensión inmediata de estas competencias, que además de afectar la flora y la fauna, estarían contaminando las fuentes hídricas que surten a Boyacá y otros departamentos.

Como medida preventiva la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca ordenó la suspensión inmediata de las carreras clandestinas, o piques como se les conoce popularmente, donde motos y carros compiten en la reserva forestal de la vereda Firita Peña Ariiba, del municipio de Ráquira, en el departamento de BoyacáEstos “rally” habrían contaminado las fuentes hídricas que surten a unas 4 mil personas en el sector.

A partir de denuncias hechas por parte de habitantes del sector, representantes de la CAR realizaron visitas técnicas donde encontraron severas afectaciones a la flora y fauna del Páramo de Rabanal, esto debido al paso de vehículos, sumado al hallazgo de basuras a lo largo de la reserva, lo que habría impactado aún más al ecosistema.

Según la Corporación Autónoma Regional, clandestinamente se estarían ofertando rallys, o paquetes turísticos para hacer las travesías entre Tocancipá y Villa de Leyva, pasando por el páramo, es en estos recorridos que se estaría afectando la calidad del agua, puntualmente de la quebrada La Honda, la cual abastece a dos acueductos rurales, esto porque el líquido se estaría tornado turbio y terminó contaminado con sedimentos, por el constante tránsito de camionetas 4×4 y motocicletas.

Según la directora de la CAR, regional Chiquinquirá, Jahanna Castro, desde noviembre del año pasado se recibieron denuncias sobre autos camperos que estarían compitiendo en este territorio, los cuales habrían derramado ACPM en las vertientes de la quebrada, por lo que se realizaron visitas técnicas, que desencadenaron en la medida restrictiva.

“Ahora estamos imponiendo una media preventiva consistente en la suspensión inmediata de toda clase de actividades como, por ejemplo, las carreras clandestinas en el Páramo de Rabanal”.

Desde la entidad aseguran que la vertiente surte a unos 4.000 beneficiarios en acueductos rurales, los cuales sienten el paso de los 20 o 40 vehículos que transitan en promedio por este lugar, por lo que habitantes del sector como Isauro Cortés Casas denuncian las afectaciones que están teniendo por estos piques ilegales:

“El agua se vuelve muy turbia y la represa se llena de sedimentos, esto provoca que se nos tapen los paneles de filtración en las dos plantas de tratamiento, tanto en Ráquira como en Guachetá. También que se genere un riesgo para la salud de los usuarios de ambos acueductos (…) Las comunidades alrededor del páramo de Rabanal estamos cuidando este ecosistema como un tesoro, ya que es nuestro generador de agua, como para que vengan unos pocos con intereses particulares a dañarlo. Como comunidad nos sentimos muy incómodos con las personas o empresas que están haciendo estas convocatorias por las redes sociales y venden paquetes para hacer la travesía entre Tocancipá y Villa de Leyva, pasando por el páramo”.

El paso de vehículos estaría destrozando la flora y fauna de la reserva foresta, además de contaminar los nacimientos de agua que surten al Boyacá y Bogotá.
A estas denuncias se suman las de explotación de minería ilegal, casi 30 lugares estarían siendo objeto de estos trabajos que en total surten de agua a más de 400 mil personas, los cultivos del departamento de Boyacá e incluso a personas de territorios aledaños.
El alcalde del municipio de Ventaquemada, Nelson Bohórquez, reveló que tienen identificados 28 sitios de explotación minera, pero que las autoridades competentes como la Agencia Nacional de Minería y el Ministerio de Ambiente no están haciendo nada para impedir que se hagan estas labores ilegales en el páramo. En diálogo con W Radio reveló que no solamente están afectando a los boyacenses, hasta la capital del país se ve afectada ya que de esta reserva nace una de las vertientes del Río Bogotá.
“En Tunja el 70% de los habitantes toman del agua que sale del páramo de Rabanal y por otro lado nace una vertiente del río Bogotá, no solo de Villa Pinzón (…) Se debe hacer minería en donde lo permita la ley y la parte ambiental y hoy en día la Agencia Nacional de Minería (ANM) está por un lado y el Ministerio de Ambiente por otro lado. Uno se encuentra que hace minería en el caso del municipio Ventaquemada en sitios donde no lo deben hacer porque está dentro de un páramo que está limitado por una ley que es el páramo de Rabanal”.

Fuente infobae

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