Con sentidos homenajes despiden al policía boyacense que fue torturado y asesinado por la guardia indígena

Con una eucaristía presidida este sábado por monseñor Víctor Manuel Ochoa Cadavid, obispo Castrense de Colombia le rindieron homenaje al subintendente Ricardo Arley Monroy Prieto, asesinado en San José del Guaviare este jueves en la toma de campesinos e indígenas a las instalaciones de la empresa Emerald Energy.

El homenaje se llevó a cabo la tarde de este sábado en el Centro Religioso de la Policía Nacional (CEREL), ubicado en la calle 63 con carrera 56, y contó con la asistencia del presidente Gustavo Petro, el ministro de Defensa, generales de la Policía y la cúpula militar, así como los compañeros del subintendente, quienes le dieron un último adiós en compañía de algunos de sus familiares, que fueron llevados desde Boyacá.

De esta manera comenzaron las honras fúnebres del subintendente Monroy, quien hasta la mañana del jueves se desempeñaba como comandante de escuadra en dispositivo especializado de intervención del Esmad, cuando fue secuestrado en medio de una asonada de campesinos y la guardia indígena que lo asesinaron después de humillarlo y torturarlo.

Aunque inicialmente se alcanzó a anunciar que sería trasladado desde Catam hasta el aeropuerto de Paipa, por la demora en el homenaje en el CEREL, su cuerpo tuvo que ser trasladado en un coche fúnebre desde Bogotá y en el sector de La Germania, en Tunja, lo esperaba una caravana de sus paisanos que lo acompañó hasta su natal Cómbita.

Su cuerpo fue dispuesto en la sala de velación del municipio donde nació, ese mismo en el que se crio junto a sus tres hermanos y sus padres, donde cursó sus estudios de primaria y secundaria antes de irse a la escuela de Carabineros de Vélez (Santander), de donde egresó hace 14 años y medio.

Su sepelio se dará esta tarde a partir de las 2:00 en una concurrida ceremonia concelebrada a la que asistirán autoridades del orden civil y militar locales, regionales y nacionales con el último homenaje de sus compañeros antes de ser llevado al cementerio de esta localidad, ubicada a 20 minutos de la capital boyacense.

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