El puente colgante que atraviesa el rio Cravo Sur y que sirve de conexión entre Boyacá y Casanare, debe ser revisado porque las nuevas crecientes de esa fuente hídrica, han venido socavando la ribera derecha donde se cimenta uno de los pilares del viaducto y podría poner en peligro la estructura.
Érica Paola Peña Álvarez, alcaldesa de Labranzagrande, señaló que las recientes del río, han venido minando las costas donde está instalado el puente, convirtiéndose en una verdadera amenaza a la estabilidad del puente que da ingreso vehicular al municipio. La excavación, producto del golpe de las aguas, a dos metros de los pilares de la estructura.
A mediados del año pasado se culminaron las obras de construcción de un muro de contención en concreto reforzado, enrocado y mejoramiento de la estructura del puente, reparación y cambio de piezas metálicas y pintura, pero el crudo invierno que ha azotado la región, puede poner en peligro al puente y se debe revisar por expertos.
“Dada la crisis provocada por los daños en los puentes de la carretera del Cusiana y en la vía al Llano que aíslan a regiones como Casanare y Arauca, está vía se ha convertido en la alternativa de comunicación, especialmente para vehículos de servicio público pequeños, como busetas, carros familiares y camperos, se hace necesaria la presencia del gobierno nacional y la apropiación de recursos para la realización de obras de protección que permitan el uso de esta vía”, dijo la mandataria.
La carretera por el Morro-Labranzagrade, es la única alternativa que tienen los casanareños, araucanos y vichadenses, de comunicarse con Sogamoso, porque pensar en la alterna del Llano, El Secreto-Guateque, Tunja, es demasiado dispendiosa, pues se tardan más de 12 horas desde Yopal, mientras que por Labranzagrande, son apenas de cuatro a cinco horas.
